La economía de China, que venía de crecer con mucha fuerza, comenzó, este año, a detener su expansión. El gobierno del país asiático recortó de 7,5% a 5% las expectativas de crecimiento para 2015. Además, para reactivar su actividad, devaluó su moneda, el yuan, en torno al 5% en relación al dólar. Esta situación, explicó Enrique Déntice -docente de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam)- golpea a la Argentina, ya que el gigante asiático es, en la actualidad, su principal proveedor de dólares, tan escasos en las arcas del Banco Central (BCRA), mediante el sistema de intercambio monetario, denominado swap.

“El fuerte desarrollo de la economía china, que alcanzó picos superiores al 7% en años anteriores, y el incremento sostenido de su población generaron un aumento de la inflación. Este factor detuvo la actividad económica y redujo las expectativas de crecimiento”, describió el profesor de Análisis Económico de la Unsam, quien disertó en la 5° Reunión Anual de la Sociedad Argentina de Economía Regional (SAER), que se desarrolló esta semana en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT.

En diálogo con DINERO, el especialista remarcó que el yuan se perfilaba con una gran fortaleza en el mercado global. “Sin embargo, este año tuvo conflictos debido, entre otras razones, a la falta de regulación financiera. Por esto, el gobierno chino autorizó una devaluación”, señaló.

Respecto del swap, Déntice observó que se trata de un mecanismo de intercambio, por el cual Argentina recibe yuanes, que luego se convierten a dólares en el mercado cambiario.

Sobre los efectos de la política monetaria de China en la Argentina, Déntice indicó que, además de ser el proveedor de dólares del país, el gigante asiático domina mercados que le importan a tres países: Estados Unidos, Brasil y la Argentina. “China es el principal cliente de la Argentina, ya que le compra su único producto fuerte en el mercado internacional: la soja”, recalcó. “A esto se suma que, por acuerdos bilaterales, del total de exportaciones argentinas, China paga el 20% con productos, en especial tecnológicos”, agregó el docente, para explicar la relación que vincula a ambas economías.

El escenario regional

Déntice también analizó los efectos de la recesión que, por estos días, afronta Brasil, el principal socio comercial de la Argentina en América Latina. Consideró que la recesión del país vecino es más preocupante, porque cayó la demanda de productos y de bienes industriales fabricados en la Argentina.

“Brasil es muy representativo para la industria nacional, que se caracteriza por una gran capacidad para emplear mano de obra y por su fuerte vinculación con las economías regionales”, afirmó el especialista. “A esto se suman que Brasil tiene problemas políticos, hídricos -que afectan la provisión de energía eléctrica- inflacionarios y, fundamentalmente, tiene una clase media muy demandante, que la economía no puede abastecer, señaló el economista.

Por último, opinó que los efectos de la devaluación del yuan y de la recesión brasileña tardan en llegar a la Argentina por tres razones: la gran emisión de billetes, que fueron a parar en los bolsillos de los consumidores, el plan oficial “Ahora 12” (que impulsa las compras con tarjeta de crédito) y el impacto de las paritarias en los salarios. “Es un típico escenario de carácter electoral”, concluyó Déntice.

Consecuencia

La devaluación del yuan reduce reservas

La devaluación del yuan en China es seguida con atención en Argentina, ya que presiona sobre sus reservas de divisas y podría agravar el atraso cambiario del peso, según especialistas.

La Argentina acordó el año pasado con China un canje de monedas que le permitió al Banco Central (BCRA) aumentar un 25% sus reservas en divisas internacionales. Según informó el Gobierno nacional al Fondo Monetario Internacional (FMI) el equivalente a U$S 8.300 millones de las reservas están constituidas en yuanes. 

“De los U$S 4.500 millones que le quedan disponibles hasta diciembre, ahora le quedan U$S 4.300 millones por efecto de la devaluación de la moneda china”, explicó el economista Juan Pablo Ronderos, gerente de desarrollo de negocios de la consultora Abeceb.com. Las reservas totales del BCRA cerraron esta semana en torno a los U$S 33.600 millones.

En diciembre, el gobierno que gane las elecciones deberá desarmar el sistema de comercio internacional, luego del fallo adverso de la Organización Mundial de Comercio, por lo que tendrá mayor presión porque los bienes de China, ya que serán más baratos, señaló Ronderos. (DPA)

Sin espalda

El banco central, con menos divisas

Las reservas internacionales netas, propias y líquidas de la Argentina totalizan apenas U$S 12.700 millones, y representan el verdadero poder de fuego del Banco Central para enfrentar posibles corridas cambiarias. Así lo detalló un informe reciente que elaboró la consultora Ecolatina.

El reporte mostró que los yuanes chinos, que equivalen a U$S 8.200 millones, hoy representan el 28% del total de reservas. Según el trabajo, el total de las reservas brutas (U$S 33.600) alcanzan únicamente para cubrir algo menos de siete meses de importaciones. “Las reservas internacionales son clave para hacer frente a las obligaciones en moneda extranjera y para garantizar la estabilidad cambiaria”, señaló Ecolatina.

En este sentido, y pese a que el informe no lo menciona explícitamente, los operadores cambiarios coinciden en que el Banco Central deberá atender el pago de U$S 6.500 millones de los BODEN 2015 que vencen en octubre, cuatro semanas antes de las elecciones presidenciales.

Ecolatina señaló que únicamente 38% del total de reservas declaradas por el Banco Central resultan ser líquidas, ya que el resto o son préstamos que habrá que devolver. (DyN)

Escasez

Pocos dólares para cubrir importaciones

En su informe sectorial, la consultora Ecolatina recalcó, además, que las reservas brutas con que cuenta la Argentina, en relación al Producto Bruto Interno (PBI), representan apenas el 6,3%. Este porcentaje, afirmó el reporte, es uno de los más bajos de América Latina, ya que otros países superan ampliamente esa proporción. En Uruguay, las reservas brutas alcanzan el 33,5% del PBI; En Perú, el 29,2%; en Brasil, el 15,6%; en México, el 15%; en Chile, 14,8% y en Colombia, 12%, precisó Ecolatina. 

Por otro lado, la consultora calculó el tiempo que le demandaría a cada uno de los países de América Latina atender el pago de las importaciones, que necesitan sus economías, con las reservas brutas disponibles en cada uno de los bancos centrales. 

En este sentido, el informe monetario precisó que mientras a Uruguay le alcanzan las reservas para casi 21 meses de gastos de importación, a Brasil le alcanzan para algo más de 20 meses. 

En el caso de la Argentina, las reservas brutas con que cuenta el Banco Central apenas son suficientes para cubrir importaciones por menos de siete meses. El país está en el séptimo lugar de un escalafón regional. (DyN)